Por que no progresas en el gimnasio ni con la dieta

Por qué me estanco en la mejora de mi cuerpo y qué puedo hacer (1)

«Estoy estancada con mi cuerpo», seguramente este pensamiento se te ha pasado alguna vez por la cabeza. De repente, tras una mejoría relativamente rápida, llega un momento en el que parece que no avanzas más, que hay como un estancamiento y que no notas que sigas progresando.

Todas hemos notado esa sensación de empezar a lograr aquello que nos habíamos propuesto y de repente, parecer que ya no avanzamos, que nos hemos quedado estancadas.

En el artículo de hoy quiero compartir contigo cuáles son, en mi opinión, las principales causas de esto y qué podemos hacer para seguir avanzando en tener a punto nuestro cuerpo.

Lo primero que deberíamos hacer es ser honestas con nosotras mismas y pensar si realmente estamos haciendo las cosas tal y como estaban pautadas. Me refiero a cuestiones tales como: la alimentación (qué alimentos estoy comiendo regularmente que me están perjudicando, cuánta cantidad, y de dónde provienen las calorías que ingiero,…) y el ejercicio físico (¿estoy haciendo las pautas marcadas de forma correcta y constante?).

Imaginemos que sí, que todo esto lo estás haciendo bien, que estás comiendo adecuadamente, que asistes a tus clases de entrenamiento y has adoptado un estilo de vida más activo, pero a pesar de ello no estás viendo resultados. ¿Qué puede estar pasando?

 

DOS CAUSAS PRINCIPALES DE NO VER RESULTADOS

Desde mi experiencia profesional, normalmente esto es debido a 2 causas principales, y es que, llevar un seguimiento es un componente crítico para ver los cambios a largo plazo:

–    No estás llevando un seguimiento de tu progreso.

–    No estás realizando las mediciones correctas del progreso.

 

EVALÚA TU PROGRESO

Cuando hacemos cosas sin hacer una evaluación, podemos tener dificultades en ver si ha habido un cambio en nuestro cuerpo.

Si estás avanzando poco a poco durante un tiempo y no tienes ningún dato que te lo recuerde, es difícil ver lo que has logrado a día de hoy. Muchos años atrás, una alumna que asistía a clases regulares de método pilates conmigo me dijo un día que no notaba que hubiera progresado a cuando empezó, a lo que una compañera de clase le respondió que ella recordaba que no podía sentarse en el suelo en una determinada postura y que ahora lo hacía cómodamente.

Esta anécdota es un ejemplo de que si no tienes ninguna información sobre si lo que actualmente estás haciendo funciona o no, nunca sabrás cuándo ajustar tu programa de alimentación o tu entrenamiento.

Por tanto, si no estás llevando un seguimiento de los pequeños logros que vas alcanzando, pensarás erróneamente que no estás haciendo ningún progreso y te sentirás menos motivada a seguir con lo que te habías propuesto.

En la entrevista inicial que siempre hago, me gusta preguntar por cosas como si te levantas rígida por las mañanas, si te sientes fatigada al subir un piso de escaleras o si puedes jugar con tus sobrinos en el suelo sin que te parezca una tortura. Estas pequeñas cosas son también una forma de medir tu progreso.

 

CÓMO SABER SI ESTÁS AVANZANDO

A nivel general, te propongo varias formas de evaluación:

  1. Peso
  2. Perímetros
  3. Fotos
  4. Ropa
  5. Pliegues grasos
  6. Marcadores de salud
  7. Marcadores de estilo de vida
  8. Marcadores de rendimiento

 

CÓMO MEDIR CORRECTAMENTE TU PROGRESO

Este es un punto crítico para tener éxito en la mejora de tu cuerpo. Si estás evaluando incorrectamente los cambios que se van produciendo, no tendrás información precisa sobre si estás haciendo algo válido o no.

Te pongo un ejemplo, muchas mujeres que pasan por mi consulta me dicen «quiero perder peso», pero lo que realmente quieren decir es «quiero perder grasa» o mejor aún «quiero estar tonificada y perder grasa» (esto sería mejorar la composición corporal).

 

1. Peso

Tradicionalmente, nos hemos centrado en si estamos perdiendo kilos en la báscula o no para saber si estamos progresando. Esto está bien inicialmente, pero si te fijas sólo en la pérdida de peso, no sabes realmente de dónde viene ese peso que estás perdiendo (agua, grasa, músculo, hueso).

Si quieres perder grasa, es muy importante que no te fíes únicamente de la báscula para medir tu progreso. Además, estar pendiente de esto constantemente puede llegar a obsesionarte (conozco el caso de una chica que se pesaba ¡3 veces al día!) y afectar a tu estado de ánimo.

Lo que diga la báscula nos servirá si lo combinamos con otros datos, para saber qué está pasando de forma detallada en tu cuerpo.

Por ejemplo, puedes pesarte cada 2 semanas y tomar medidas de tus perímetros de cintura y de cadera. Quizá notes que tu peso es similar, pero si has bajado de perímetros significa que probablemente hayas perdido un poco de masa grasa y hayas ganado un poco de masa muscular. Y esto es lo deseable, la masa muscular es más densa, por lo que ocupa menos espacio que la masa grasa y hace que estés más “prieta” (entre otros beneficios, sobre todo, para la mujer).

En el siguiente artículo te detallaré el resto formas para evaluar si estás yendo por buen camino.

Comparte este artículo si crees que puedes ayudar a alguien a sentirse mejor.

 

Un abrazo y muchas gracias por estar ahí,

Dra. Beatriz Moreno